SEMANA SANTA , VACIONES INFERNALES
Viernes por la tarde, se rompe la rutina, después de una semana agobiante pero furtiva de actividades escolares, que llegue el tan ansiado viernes resulta más glorioso que el sábado que se aproxima de la semana santa, y es que la llegada de las vacaciones suele ser un mas allá de una semana de reflexión y duros látigos de ayuno, un escape para millones de personas que intentan huir de las labores y presiones que enfrentan a diario.
Todo comienza ese viernes, sales de la escuela corriendo, la prisa y la emoción de saber que tendrás una semana para ti solo te llena las ansias, tal parece que el reportaje que tienes que entregar para el regreso de las vacaciones no pasa a segundo ni tercer plano, simplemente desaparece de tu tan apretada agenda vacacional. Corres por el pasillo de la Facultad de Ciencias Políticas que milagrosamente se abre tal cual mar rojo fuere para que logres tu objetivo principal el cual es llegar a casa para cambiarte e ir en busca de tus amigos que resultan casi discípulos al proponer ir por unos aperitivos para festejar el comienzo de una semana de descanso puro.
Sin embargo antes de correr a la tienda resulta que tu santísima madre en su afanosa creencia te recuerda que no olvides pasar a la tienda de doña clemencia por una veladora, sin pensarlo rehuyess a tal petición y mandas al tu hermano menor quien tranquilamente se empeña en hacer tarea. Y en menos de tres segundos sabes que cuentas con tus pies para echar a correr sin ningún reproche.
Todo parece alegría las primeras horas, después los problemas mas lejanos parecen agudizarse , la fiesta comienza a incomodar, todos gritan salud , y sin notarlo a la mañana siguiente amaneces con resaca, y con tres de tus mejores amigos al lado quienes la noche anterior te juraron fidelidad eterna.
Te encaminas a tu hogar, en busca de descanso y un poco de agua, abres la puerta, y la santísima madre que siempre te espera con los brazos abiertos, ahora se encuentra detrás de la puerta con una mirada que juras que ni el mismísimo diablo podría lograr con el simple arqueo de una ceja. Como resulta tan familiar dicha escena ni pedir perdón por tus pecados resulta sano, así que das los buenos días y te encaminas a tu cuarto para reflexionar sobre tus actos, cuando poco a poco comienzas a recordar cada una de las acciones que hiciste la noche anterior y entre lagunas de recuerdos prefieres cerrar los ojos evitando pensar en la penitencia que te tocará pagar por cada uno de tus pecados.
Cuando crees conciliar el sueño entra el mismo Satanás, que ahora cobra vida con la figura de tu padre quien sólo te contemplaron ojos de recelo, te avisa de tu castigo infernal de no salir en toda la semana y por si fuese poco, te anuncian la salida de los demás miembros de la familia quienes como buenos pastores asistirán puntualmente a la misa del domingo , y tú como resultas ateo e indiferente prefieres cerrar los ojos.
Llega el lunes , seguido del martes y el miércoles , los días parecen infiernos por el calor singular, así que entre bruma y malas caras te dispones a bañarte cuando resulta que al abrir la llave ¡oh casualidad! ¡No hay agua!, y recuerdas vagamente alguna noticia que se te quedó en la revisión de la nota roja del lunes.
Con mayor apego al apoyo del cuidado del agua te vistes y decides dar un vistazo al mundo , ya que en tres días apenas atinaste a dormir, así que poco a poco te incorporas a la trágica realidad , prendes la televisión un canal, otro canal, unos cuantos más, y nada, al cuarto intento logras ver un comercial que ha llamado tu atención seguido del anuncio de la próxima película y cuando crees poder sentarte un rato comienzas a escuchar una melodía poco peculiar, y en letras que apenas caben en tu televisor que dicen: EL MANTO SAGRADO, sin esperar un segundo más cambias de canal y ves cómo cientos de personas se encaminan a la basílica, y consecutivamente repites el acto una y otra vez para obtener los mismos resultados.
Discretamente te escurres hasta la habitación del hermano para ver en qué ocupa su tiempo, cuando lo ves tendido en la cama con un gran libro de entretenimiento lo que te hace recordar el libro que tienes que leer para la entrega de un supuesto análisis para el lunes, sin embargo tus buenas intenciones son corrompidas por la serie de labores domésticas que te fueron impuestas como castigo.
Otro día más, sin notarlo se agotaron tus días, el calor enfurece, el agua se agota, te notas delgado y decides ir en busca de comida a la cocina donde encuentras una nota de la dueña y señora de la casa quien da el aviso de no volver hasta el lunes por la tarde. Hambriento saltas sin parar , la soledad te acoge y vas a casa de tu abuela quien se encuentra a unas cuántas calles de tu casa para tomar un baño y salir en busca de comida.
Una vez en la calle te paras en una carnicería cuyo dueño irónicamente te niega el servicio por ser vigilia, a lo que te preguntas de manera nerviosa , entonces ¿por qué abrió hoy?Encolerizado das media vuelta refunfuñando y oyes una voz baja que dice – es que el Chorizo no es carne- sin más por el momento decides marcharte y regresar a casa.
Al llegar comienzas a pensar verdaderamente en la desgracia, en tu semana `perdida y ya es sábado , te arrepientes de tus pecados, la penitencia rebasa el sentimiento de culpa, y corres al cuarto para soñar de nuevo.
Ya es domingo , todos comienzan a llegar, tu madre parece más tranquila y entre palmaditas en la espalda te pregunta, - ¿ya has hecho tu tarea? Mudo, piensas en el Apocalipsis y arrepentido te digas a encender la computadora para comenzar con una crónica pendiente de lo que hiciste en semana santa.
martes, 14 de abril de 2009
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